¿Amelia qué? ¿Productora de qué? ¿Me está tomando el pelo? Era Amelia Villanueva, productora del espacio radial "Letras en el tiempo", de RPP. Me invitaba a una entrevista con Renato Cisneros, ese viernes (13 de abril). Muy precavida ella, me preguntó si estaba disponible para conversar acerca de mi última novela, "Dómines". Y yo estaba libre ese viernes, pues tratándose del privilegio de la difusión radial, dejaría hasta la cena de Nochebuena con tal de asistir puntualmente y con un diccionario bajo el paladar.
15 abril, 2012
¡No alucino, doctor Valden!
¿Amelia qué? ¿Productora de qué? ¿Me está tomando el pelo? Era Amelia Villanueva, productora del espacio radial "Letras en el tiempo", de RPP. Me invitaba a una entrevista con Renato Cisneros, ese viernes (13 de abril). Muy precavida ella, me preguntó si estaba disponible para conversar acerca de mi última novela, "Dómines". Y yo estaba libre ese viernes, pues tratándose del privilegio de la difusión radial, dejaría hasta la cena de Nochebuena con tal de asistir puntualmente y con un diccionario bajo el paladar.
05 abril, 2012
Habilidades bajo examen

Saintus eleva la vista y emprende el febril ascenso por la garganta entre las rocas. Aferra en su mano el reloj dorado que Mirón arrojó como medio de prueba. El portador cree que eso fue todo, que superó la evaluación con tan solo interceptar el objeto mientras caía. Sin embargo, a medio camino lo acosa el incesante despeñamiento de piedras, tan grandes como un puño, lanzadas con descomunal fuerza (p.122-123).
Saintus debía suponer que ninguna prueba, en ese contexto, podía ser tan simple.
Todo supervisor del Koven está obligado a graduar las cualidades del portador a su custodia, unos días después de que este se inicie en el uso del Don. Una vez investido como Portador (luego de calzarse el anillo por primera vez), el humano elegido debe entrenarse en sus facultades ectoplasmáticas, bajo el riguroso consejo de su receptor. Este adiestramiento no demanda mucho tiempo, cuatro noches cuanto mucho. Sin romper la fusión con su receptor (calzando el fottus), el portador ejecutará maniobras de vuelo y procurará cambiar estados fantasmales hasta el cansancio.
A mediano o largo plazo todo portador se adapta a sus nuevas habilidades (invisibilidad, inmaterialidad y levitación), por tanto la evaluación que realiza el supervisor no pretende marginar a los portadores por sus deficiencias de principiante. Ningún portador es depuesto de su función por fallar en la prueba. Recordemos que todo portador es seleccionado por una razón singular, no son humanos corrientes. La evaluación tiene como único propósito observarlos en acción. Los métodos están concebidos para exteriorizar la intuición del portador.
La prueba está orientada a tres secuencias: evasión, coordinación y velocidad. El supervisor debe forzar al novato a eludir ágilmente obstáculos, hasta que sus reflejos sean sobrehumanos. También deberá conducirlo a circunstancias que precisen un intercambio constante de estados fantasmales (materialidad-inmaterialidad y visibilidad-invisibilidad). Finalmente, y acaso lo más llevadero del menú, es darle consciencia de su propia capacidad de aceleración en vuelo. Todo portador puede alcanzar velocidades asombrosas, pero deben conocer el iriufus lunar.
Mirón empieza desafiando la velocidad de Saintus. No fue tan arduo como cabría pensar, pues el reloj en caída libre no podía competir con el vuelo de un portador. A determinada profundidad, el novato tenía que alternar estados (materialidad por inmaterialidad), debido a lo angosto del pasaje y a la insuficiencia de oxígeno. Luego, evidenciando su rapidez mental, volver a la materialidad para adueñarse del reloj. Finalmente, Mirón exacerbó los dotes de Saintus, fabricándole una lluvia de piedras que este intentó capear tornándose inmaterial. Tras perder el reloj, el novato decidió enfrentar el despeñamiento, viajando entre las piedras.
La evaluación de habilidades debe controlar tres aspectos: evasión, coordinación y velocidad. Saintus mostró aptitudes en cada uno de ellos, así que pasó la prueba. Eludió, coordinó y barrió al aire con rapidez. Fue un buen augurio. ¿Qué métodos habrá empleado Mirón para evaluar al resto del portadores de Costa del Este? Ya los sabremos.
Por ahora basta enterarnos de que Saintus tiene madera para ser un gran Portador.
28 marzo, 2012
Bruno Casilla

"[...]
Se colocó nuevamente las gafas y guardó la roca en el bolsillo de su gabardina. Una sonrisa maliciosa flexionó sus delgados labios, y a través de las gafas se logró distinguir su vista encendida en un rojo sangre.
- Muy interesante -finalizó Bruno Casilla."
El telón del primer volumen cae poco después de confrontarnos con un personaje envanecido en incógnitas. Solo dos palabras escapan de sus labios; sus actos son calculados y resueltos, lo que pone al trasluz su pleno conocimiento de la gema que rescata. El parentesco que existe entre Bruno Casilla y el universo fantasmal, que no podría elevar más polvareda de escepticismo dado que el misterioso sujeto va directamente a apoderarse de la roca negra, puede no ser tan previsible para el lector. No obstante, la escena final no enmarca la primera aparición de Bruno Casilla. Este personaje ha hecho de las suyas durante los dos episodios de apertura (Persuasión y Aprendiz), asomando a la vida del vacilante y tembloroso Dave Lang, e inclusive adivinando la locación exacta del portal.
Basta singularizar a Bruno Casilla para sondear sus pasos en escenas previas. No todos los días se aprecia a un humano con la vista ardiendo en rojo, como dos rubíes incandescentes. Las gafas oscuras no ciegan el parpadeo carmesí, Bruno Casilla nos sorprende con una característica innatural. Empero, esta vista roja ha demonizado a otro ser presente en la historia. ¿Alguna pista?
Escarben meticulosamente en las páginas. La existencia de otro personaje con la capacidad de encender en rojo sus pupilas pondrá de relieve la verdadera identidad de Bruno Casilla.
"[...]
El ave permaneció en esa ubicación unos instantes más. Extendió las alas enérgicamente, y sus ojos despidieron un sutil resplandor rojo. Luego, al compás de otro graznido, se hizo al cielo y se perdió a la distancia."
El cuervo ensordece a Dave con sus graznidos y rompe su concentración, provocándole la pérdida temporal de su capacidad de vuelo. Asimismo, el cuervo se paseó por el borde del risco donde se mimetiza el portal, minutos antes de que Juno se entrevistase con Mirón por primera vez. Ese cuervo encuentra la gema negra de Adamari Portalis. Ese cuervo, bajo otra forma. Con aspecto humano. ¿O en el cuerpo de un humano? Por gracia de algún conjuro, el cuervo se antropomorfizó como Bruno Casilla. ¿De qué manera? Cabría esperar para averiguarlo.
Su naturaleza, así como su propósito en el Ishven, son desconocidos. ¿Será fantasma o humano con dotes sobrenaturales? ¿Qué busca con el portador Saintus? Y, principalmente, ¿para qué desea el fottusenz negro de Adamari Portalis? Si le pareció una prenda interesante, es porque alguna misión le reserva a esa roca.
Bruno Casilla tiene mucho papel que desempeñar en la vida de Dave Lang. Amigo o adversario, será fantástico poder seguirle las huellas a este místico ser que llegó para nutrir el ya vertiginoso hemisferio Portador de fantasmas.
22 marzo, 2012
Fottus

A simple vista, un hermoso anillo plateado con una magnífica gema contrastable con una perla de un blanco mortecino. Esta piedra, de mágica redondez, alberga una energía luminosa sobrenatural capaz de henchir al ectoplasma y propiciar su explosión, condensando así el viaje del fantasma al Más Allá. No obstante, el poder que robustece el fottus no puede aflorar a menos que una fuerza ectoplasmática lo estimule; por ende requiere de un fantasma eyector, que enardezca la carga luminosa y de otro, víctima, que en su inminencia atraiga la descarga. Cuando se congregan en la acción estos protagonistas, la opacidad de la piedra fottus se disuelve en un brillo cegador, que tiene un radio de incandescencia de cinco metros hasta el espectro rebelde; sin embargo, este fulgor solo es perceptible para entes fantasmales.
El aro de plata es tan ordinario como una joya humana, pero la roca engastada en él abriga un poder idéntico al que visualiza los rayos solares. En el resplandor solar viaja la energía Ionfus, que desintegra al ectoplasma en este mundo y lo transporta al Más Allá, o mundo del Koven. El fottus pretende imitar a la energía ionfus y, en cierta medida, lo consigue, pues también registra huellas de ionfus en su seno.
El fottus no es más que una pieza de Fottusenz purificado. Este, una piedra de color blanco y poder inimaginable, se encuentra en las Minas Solares del Koven, en ingentes cantidades; estas minas son su único yacimiento en todo el universo del Koven. Sin embargo, la energía del fottusenz es inmensurable y el total de sus cualidades, indeterminadas. Tiene la sorprendente facultad de succionar el ectoplasma y aprisionarlo eternamente. En su matriz habita la energía ionfus, pero en su estado volátil, esto es, en su forma primitiva; al purificarse, se disocia su carácter absorbente y se destila la carga de ionfus que servirá a la tarea del fottus en el Ishven. Por lo tanto, el fottus viene a ser un fottusenz domesticado.
Luego de la depuración, en manos de los hechiceros de La Pirámide, fantasmas peritos en el arte de los fottusenz, se obtiene una gema informe, que se pule y amolda meticulosamente hasta conferirle la fisonomía de una canica. Esta misión se le asigna a los doctores de La Pirámide, espectros versados en el control de energía luminosa. Finalmente se le expone a un baño de Frux, en la laguna del mismo nombre, junto al Receptor que empatizará con dicho fottus. El espíritu mágico de esas aguas fusionan la esencia de ambas materias, de modo que sean compatibles.
En el Más Allá, el fottus no ilumina a ningún fantasma, pero tan pronto arriba a este mundo, cualquier ser ectoplasmático próximo a este corre peligro. Por tanto, se le guarece en un joyero y se le entrega al Supervisor que viajará al Ishven a reclutar al Portador. Al aceptar la Misión, el portador se calza el fottus por primera vez e inmediatamente transporta al receptor, desde el Koven, hasta su cuerpo. Cuando el fottus entra en contacto con el humano, cambia su condición y hay quienes creen que ese humano, ahora ensalzado como portador, nunca respirará igual que un humano común y corriente, ajeno a la misión.
Al presente, el fottus es el medio de cacería de todo portador. Produce la fusión entre humano y receptor, y ha sido bautizado como el corazón del Portador de fantasmas.
* La sortija que se muestra arriba es referencial; la imagen ha sido tomada aleatoriamente de la web.
16 marzo, 2012
Portales al Más Allá

Un portal al Más Allá es una vía de comunicación e intercambio entre el universo fantasmal (Koven) y el plano humano (Ishven). En el episodio 1 (Persuasión), Mirón llega al Ishven a través del portal instalado en la cima del risco, en la frontera del Margen Norte con el océano. Se presume que, en la actualidad, cada metrópoli alberga un portal dormido, camuflado en zonas remotas o casi inaccesibles al paso humano. Aun si un humano llegase a palpar el radio de energía sobre el cual se abre la puerta, sería insensible a la vibración que esta emana. Solo un ser ectoplasmático podría intuir la localización de un portal, mas no todo ser ectoplasmático puede franquear la puerta. Esta solo puede ser traspuesta desde el Koven, no desde nuestro mundo, y los únicos autorizados para desplazarse entre planos son los supervisores y, excepcionalmente, los receptores.
Existió una época en la que dichos portales al Más Allá se contaban por millones. Estos portales clandestinos, llamados así dado que se descerrajaban indiscriminadamente en cualquier punto de una ciudad, se multiplicaron en tiempos de migración voluntaria, cuando los fantasmas, o almas descarnadas, tenían plena libertad para marchar cuando mejor lo creyesen. Tiempos en los que no había ni portadores, ni receptores, ni supervisores. El Koven de aquellos días era caótico y su organización iba surgiendo tímidamente como un tallo joven que desflora la tierra. No había interés en controlar las cosas que sucedían en el Ishven, pues el Koven mismo era un potro salvaje dando coces fulminantes.
Cuando los primeros intentos de civilización prosperan y se funda La Pirámide, el palacio que concentra todo el poder administrativo del Koven, se gestan los conceptos de Pertenencia y Secretismo. Principios de tal resonancia que prohibían tajantemente a todo espectro residir en el Ishven, a menos que tuviese licencia para ello; así como también condenaban toda acción que alterase la normalidad de la vida humana. Las almas descarnadas debían ser integradas en su nuevo mundo y, en tanto no iniciasen su viaje al Koven, debían permanecer en las sombras de la ignorancia para el conocimiento humano. A partir de ese momento no se tolerarían más fantasmas en el Ishven y, durante el período de despedida, ningún espectro podía trastornar el curso natural de la vida humana.
Un equipo de guías entre mundos fue alistado. Se los bautizó como Portadores. Y se les proporcionó un anillo de naturaleza sobrenatural, llamado Fottus.
Paulatinamente esas puertas ilegales al Más Allá, que tuvieron vigencia durante tantos siglos, se fueron tapiando, de modo que no hubiese más canales de comunicación que los necesarios. En vista de que el Ionfus solar, que regentaba el Sol mismo, tenía el poder de transportar al ectoplasma, en la forma de una explosión sobrenatural, del Ishven al Koven; y de que los portadores llevaban consigo un objeto con cualidades idénticas a las del Ionfus solar, no era sensato mantener abiertas las puertas al Más Allá. Sobre todo con el peligro que suponían los espectros del Koven que ansiaban retomar sus días en el Ishven.
Entre el Koven y el Ishven se clausura toda comunicación directa. Solo los seleccionados podían pasar de un mundo a otro. Así debía ser, por el bien del equilibrio entre planos.
El Fottus cancela la función de los portales al Más Allá. Estos no solo eran ineficaces, sino que también comportaban un peligro para los principios del Koven. Los fantasmas podían abandonar el Ishven atravesando los portales; sin embargo, puesto que nadie se aseguraba de que estos se mantuviesen cerrados, los mismos fantasmas podían regresar al Ishven y así moverse constantemente entre mundos sin el menor reparo.
Hoy en día, luego de la extenuante labor de los Cerrajeros de Lot (fantasmas encargados de cerrar las puertas), pocos portales permanecen abiertos. Son tan ínfimos en número que es casi insólito que un fantasma en el Koven de con la conexión allá, para transportarse aquí. No obstante, es posible que algún portal pueda ser descubierto, y entonces un fantasma malintencionado cruce la pantalla de luz y aterrice en nuestro mundo.
Afortunadamente los portadores están al tanto de eso. Podemos dormir en paz.
¿Cuántos portales del Más Allá habrán existido cerca de nosotros? ¿Será posible que algún espectro diestro en las artes de los fottusenz ingenie un método para descerrajar un portal cerrado? Estemos atentos.