16 marzo, 2012

Portales al Más Allá


Un portal al Más Allá es una vía de comunicación e intercambio entre el universo fantasmal (Koven) y el plano humano (Ishven). En el episodio 1 (Persuasión), Mirón llega al Ishven a través del portal instalado en la cima del risco, en la frontera del Margen Norte con el océano. Se presume que, en la actualidad, cada metrópoli alberga un portal dormido, camuflado en zonas remotas o casi inaccesibles al paso humano. Aun si un humano llegase a palpar el radio de energía sobre el cual se abre la puerta, sería insensible a la vibración que esta emana. Solo un ser ectoplasmático podría intuir la localización de un portal, mas no todo ser ectoplasmático puede franquear la puerta. Esta solo puede ser traspuesta desde el Koven, no desde nuestro mundo, y los únicos autorizados para desplazarse entre planos son los supervisores y, excepcionalmente, los receptores.


Existió una época en la que dichos portales al Más Allá se contaban por millones. Estos portales clandestinos, llamados así dado que se descerrajaban indiscriminadamente en cualquier punto de una ciudad, se multiplicaron en tiempos de migración voluntaria, cuando los fantasmas, o almas descarnadas, tenían plena libertad para marchar cuando mejor lo creyesen. Tiempos en los que no había ni portadores, ni receptores, ni supervisores. El Koven de aquellos días era caótico y su organización iba surgiendo tímidamente como un tallo joven que desflora la tierra. No había interés en controlar las cosas que sucedían en el Ishven, pues el Koven mismo era un potro salvaje dando coces fulminantes.


Cuando los primeros intentos de civilización prosperan y se funda La Pirámide, el palacio que concentra todo el poder administrativo del Koven, se gestan los conceptos de Pertenencia y Secretismo. Principios de tal resonancia que prohibían tajantemente a todo espectro residir en el Ishven, a menos que tuviese licencia para ello; así como también condenaban toda acción que alterase la normalidad de la vida humana. Las almas descarnadas debían ser integradas en su nuevo mundo y, en tanto no iniciasen su viaje al Koven, debían permanecer en las sombras de la ignorancia para el conocimiento humano. A partir de ese momento no se tolerarían más fantasmas en el Ishven y, durante el período de despedida, ningún espectro podía trastornar el curso natural de la vida humana.


Un equipo de guías entre mundos fue alistado. Se los bautizó como Portadores. Y se les proporcionó un anillo de naturaleza sobrenatural, llamado Fottus.


Paulatinamente esas puertas ilegales al Más Allá, que tuvieron vigencia durante tantos siglos, se fueron tapiando, de modo que no hubiese más canales de comunicación que los necesarios. En vista de que el Ionfus solar, que regentaba el Sol mismo, tenía el poder de transportar al ectoplasma, en la forma de una explosión sobrenatural, del Ishven al Koven; y de que los portadores llevaban consigo un objeto con cualidades idénticas a las del Ionfus solar, no era sensato mantener abiertas las puertas al Más Allá. Sobre todo con el peligro que suponían los espectros del Koven que ansiaban retomar sus días en el Ishven.

Entre el Koven y el Ishven se clausura toda comunicación directa. Solo los seleccionados podían pasar de un mundo a otro. Así debía ser, por el bien del equilibrio entre planos.


El Fottus cancela la función de los portales al Más Allá. Estos no solo eran ineficaces, sino que también comportaban un peligro para los principios del Koven. Los fantasmas podían abandonar el Ishven atravesando los portales; sin embargo, puesto que nadie se aseguraba de que estos se mantuviesen cerrados, los mismos fantasmas podían regresar al Ishven y así moverse constantemente entre mundos sin el menor reparo.

Hoy en día, luego de la extenuante labor de los Cerrajeros de Lot (fantasmas encargados de cerrar las puertas), pocos portales permanecen abiertos. Son tan ínfimos en número que es casi insólito que un fantasma en el Koven de con la conexión allá, para transportarse aquí. No obstante, es posible que algún portal pueda ser descubierto, y entonces un fantasma malintencionado cruce la pantalla de luz y aterrice en nuestro mundo.


Afortunadamente los portadores están al tanto de eso. Podemos dormir en paz.

¿Cuántos portales del Más Allá habrán existido cerca de nosotros? ¿Será posible que algún espectro diestro en las artes de los fottusenz ingenie un método para descerrajar un portal cerrado? Estemos atentos.

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